Es irónico porque hace poco vi un video sobre desarrollo sostenible en donde se tomaban unos minutos para señalar lo inútil que es parchar un sistema obsoleto; esto, cuando aquel remiendo no implica un cambio trascendental en las bases de sus principios. Algo así como: sí, aquellas mínimas alteraciones pueden solucionar los problemas actuales, pero no durante el tiempo suficiente y siempre sin poder evitar un efecto-rebote todavía peor que el inicial. El Dios de la Creación ha declarado sus intenciones, dado los resultados de la batalla, en estos momentos nadie puede enfrentarle; no obstante, eso no significa que no existan personas que no estén de acuerdo con su orden. Camuflado, con palabras bonitas, intensas y cargadas de esperanza, e, incluso, posiblemente sin siquiera ser el deseo ni de Yuuji ni de Sairei no Hebi, se encuentra el comienzo de una desgracia mayor, algo a lo que, con su sabiduría, uno de los dioses de la tierra llegó a rechazar. ¿Hasta qué punto puede la irresponsabilidad de los tomogara afectar al universo? Ahora, gracias a su nuevo líder, ¿a qué escala causarán daños? Entonces, con un ejército derrotado, tanto en la acción como moralmente, ¿qué plan de contraataque tienen en mente los protagonistas? Porque ciertamente tiene que haber uno, ¿verdad?
Porque, como dijo Shana, aquel sonido sólo es el que indica el inicio de la siguiente batalla.