En serio, recuerdo haber contado bien las horas para el inicio de la final, pero de alguna manera u otra, estuve listo a las tres de la mañana cuando el evento no comenzaba sino hasta las cuatro. En esos momentos yo ya estaba bastante destrozado —considerando que no trabajo de amanecida desde hace tres meses— así que cuando en el chat del streaming anunciaron que el encuentro se retrasaría cerca de 50 minutos más, colapsé, decidí echarme una siesta en el sofá y programé el despertador para que me ayude en la nueva misión. Un.fracaso.total. Terminé viendo las VOD más adelante, agradeciendo millones al canal de ESports por su eficacia. No hubo derroche, o será que ya estoy acostumbrado a que el sueño me venza o a que hayan huracanes que obliguen a postergar los juegos, las partidas ejecutadas aquella tarde en Corea fueron excelentes, el desempeño de los progamers, espectacular, y el ace match, una pérdida destructiva de cabellos.
Enlazo a GTR.