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18 de octubre de 2012

Hayate no Gotoku! Can't Take My Eyes Off You: Primeras Impresiones

Hasta ahora no entiendo por qué se esfuerzan en reiniciar la historia de Hayate una y otra vez, sólo consiguiendo poner el listón cada vez más bajo. Esta nueva temporada se aleja todavía más de la excelente impresión que me llevé con la primera parte. Extraño la descarada destrucción de la cuarta pared, las referencias obvias pero acertadas a otras series, el humor cargado de cortes y pseudo maltratos aleatorios... y no, estos dos primeros episodios no han conseguido darme nada de eso y, ¿saben lo que esto significa? Que algo está mal, muy mal, y son pocos los que parecen darse cuenta. No voy a decir que no he reído, o que trazando la recta de los estándares, Hayate no Gotoku! Can't Take My Eyes Off You no lo esté haciendo relativamente bien, pero tiene que estar claro que Nagi y compañía siempre nos han ofrecido más que eso. Y todavía confío en que puedan volver a hacerlo. Puede que esté siendo algo severo, después de todo gran parte de la gracia de la serie está relacionada con los enredos entre los personajes, y dado el afán de crear un ambiente introductorio —y de agregar todavía más personajes, como si no hubieran suficientes, lol—, pues asumo que es cuestión de tiempo hasta que aquellos conflictos que conseguían crispar los nervios surjan. Aún no hay rastro de Hinagiku, y con Nagi rehusando ir a la escuela, puede que tarde algo más, salvo apariciones uberwtf como la de Ayumu —qué demonios allí y por qué interpretando una canción, POR QUÉ—. Definitivamente cada temporada de Hayate no Gotoku es un must watch para mí. No hay forma, pese al inestable aparente inicio que ha tenido, que a largo plazo esta historia defraude a sus seguidores, voy a mantenerme firme en esa idea.

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Oh, necesito más maltratos aleatorios. Y narrador, se extraña al narrador.

3 de enero de 2011

Y me devoré una uva pensando en esto

No podía iniciar el 2011 sin darle un nuevo aire al blog. Era imperioso. Soy consciente de no haber hecho mucho en los días críticos (léase 31/12 y 01/01), pero todo ha sido debido a una razón justa: me he vuelto a viciar con lo de Yu-Gi-Oh!. Y, desde luego, he estado ocupado memorizándome el efecto de las chorrocientas mil cartas nuevas que han salido desde que dejé de lado el TCG hace dos años.

Chorrocientas mil.

"Bye bye, nieve, no te voy a extrañar".

Además de eso, mi trauma por Transformice y el Tetris Battle va en aumento y se ha convertido en una actividad recurrente el amanecerse jugando los mencionados juegos con un grupo de amigos cuestionables mientras les trolleo por el Skype. Sé que mi vida personal nada que ver, pero los títulos mencionados serán tema principal de algunas próximas entradas, así que de todas maneras tenía que hacerles una intro. He dicho.

Además de eso, comentar que he conseguido acabar con las dos temporadas de Hayate no Gotoku, no antes de que termine el año (de hecho, los tres últimos capis los vi ayer), pero lo he logrado al fin y al cabo, y es mi deber declarar que me he convertido en un fan violentísimo de la asdfeosa comedia romántica. Mi opinión sobre ambas temporadas y también sobre el final de Shiki, será expuesta más adelante. Es lo que sucede cuando amontono muchos traumas frikis sin plasmarlos en el weblog.


¡Hinagiku!

Por último, la Ro8 de la OSL ya empezó, así que es tiempo de cubrirla fecha a fecha apenas consiga los VOD (para suerte mía los he ubicado en koreano). La próxima fecha se jugará (me pareció leer por ahí) el 07/01, así que es cuestión de ser paciente. Desde luego, también crearé entradas para la MSL. ¡Ah! Y para agregar algo más en este párrafo que tiende a ser el final debido a la expresión "por último" usada al inicio, el recorrido de Super Meat Boy sigue en proceso, ya he completado lo de The Salt Factory y lo tengo listo para subir, pero mi micro continúa dándome problemas, así como también, algunos bugs del juego han hecho que implosione en muchos de los niveles de The Hell.

Pero lo conseguiré, it's a fact.

En octubre se deshabilitó el conteo de mis visitas.

El pico de visitas alcanzado al término de diciembre (2183) es algo que dudo mucho poder superar pronto. El crecimiento acelerado se debe a una sola entrada: "Facebook: Maldita Paloma", de tal manera que voy a tener que agradecer muchísimo a todos los viciosos argentinos y colombianos (en su mayoría), por las visitas desproporcionales en comparación con la media normal del blog (500). Como sea, uno de mis objetivos de año nuevo involucra a este site, así que definitivamente conseguiré rebasar ese pico.

Pero no digo cuándo por si acaso, cofcof.

Por cierto, la cara de Haruhi cuando exclama "¡Las cosas son más interesantes de esa manera!" puede provocar ciertos efectos indeseables si es que se la queda mirando por mucho tiempo. Lo digo por el nuevo banner. Y eso, que necesito agregarle esa frase con una font que cuadre (sólo Dios y aquella vecina saben lo mal que se me da el agregarle texto a las ediciones) a la imagen.

Huh!

En fin, 2011, here we go.

1 de noviembre de 2010

Hayate no Gotoku: ¿Cuarta pared? ¿Quién dijo cuarta pared?

Cuando el Saimoe acabó declarando a Azusa como vencedora, actualicé el blog con una entrada en la que dejaba indicado que ponía a Hayate no Gotoku en mi lista de animes por ver. De ninguna manera porque tuviera que cumplir mi palabra sino más bien por la curiosidad misma de conocer a Nagi Sanzenin, di por iniciado el anime del desafortunado mayordomo con toda la emoción del mundo. Y me he llevado de las mejores impresiones del universo.

Tiene un tigre que habla.


Tama (que así se llama el tigre) en la primera escena en la que habla

Hayate no Gotoku tiene todas las características que me agradan de una comedia: malentendidos, humor absurdo, cuarta pared, eventos físicamente implanteables, violencia y más. Y lo mejor es que tiene muchísimos capítulos. Lo cuestionable aquí es que lo normal es que no me agraden las series extensas, pero lo que es cierto es que si alguna de esas series largas que no me han agradado hubiese llegado a arrancarme la risa que ha conseguido sacarme lo de Hayate, con gusto me hubiera terminado dos temporadas de cincuenta capítulos.

Y muy probablemente más.


Hayate no Gotoku (Opening)

Un corto (pero no tanto) resumen del primer capítulo sería así, Hayate es un muchacho con una suerte apestosa. Sus padres son unos ludópatas que gastan todo dinero que llegue o no llegue a sus manos, así que es el joven protagonista quien tiene que trabajar a su corta edad para conseguir las provisiones necesarias para sobrevivir. Entonces, sus padres lo abandonan dejándole un interesante regalo de navidad: una deuda de 156804000 yenes. Perseguido por la gente muy generosa a quien debe dinero, conoce de alguna manera u otra a Nagi. Tras descubrir que la pequeña pertenece a una adinerada familia, decide poner en marcha un retorcido plan dando pie a un primer malentendido (es difícil de explicar, pero mientras Hayate le explica su plan de secuestro para conseguir algo de efectivo, ella cree que le está confesando su amor). Un par de "¡cómo puede tener tan mala suerte!" después, el desafortunado chico termina yendo a rescatar a la ojou-sama de un grupo de verdaderos secuestradores. Después de conseguirlo, una agradecida y obviamente todavía confundida por la pseudo confesión de su rescatador Nagi decide darle un trabajo dentro de su mansión: ser su mayordomo personal.

Malentendido muy difícil de explicar.

En los días que han pasado desde que el Saimoe terminó, aparte de los animes de temporada, he avanzado hasta el capítulo diez de esta comedia. Me he detenido un momento para crear esta entrada acerca del tema no precisamente porque diez sea un número redondo, sino porque el susodicho episodio ha sido de lo más absurdo, cargado de referencias, absurdo, cíclico, absurdo y absurdo que ha habido hasta ahora. Debería decir algo más acerca de él, pero la única palabra que se me viene a la mente es ésa, absurdo.

Y me agrada lo absurdo, sí.