Ética gamer, jugabilidad y participación de la comunidad son los tres apartados que considero cumplen con englobar todo el universo de Transformice. Aunque asumo que se puede aplicar a muchos otros títulos también. El primer punto es un tema que se enfocaría en explicar el porqué de la conducta agresiva de algunos jugadores tanto en el chat, con insultos como noob o frist friki —como ejemplos que cumplen con cubrir un par de perspectivas—, y de igual forma en el desarrollo del juego en sí, entiéndase por el típico troll chamán o ratones hugger, dependiendo de la sala de turno; en adición, actividades como el uso de hacks o el intercambio de cuentas estarían incluidas. En segundo lugar, la jugabilidad lo es todo. Y pese a que sean géneros distintos, creo haberme explayado lo suficiente en la entrada de The Binding of Isaac como para dar a entender qué es lo que estimo debería ser el ideal de un videojuego. Por último, la participación de la comunidad es un elemento complementario que cuenta con sus propias ramificaciones, abarcando desde el impacto que tiene al momento de motivar a los administradores a continuar su labor, pasando por la ciencia que se crea detrás de nuestro querido platformer hasta el crecimiento de la base de datos de mapas, fanarts, y videos en internet. El día de hoy, he decidido profundizar en todo lo referente a los mapas. Más allá de facilitar tutoriales para la creación de los mismos, los cuales están presentes en YouTube a una consulta de distancia, el objetivo es realizar análisis cualitativos de los escenarios con los que nos topamos durante la semana. Admito que esta propuesta es bastante más compleja de lo que creo el público de Transformice está dispuesto a digerir, pero, de alguna manera u otra, estoy interesado.
Acompáñenme, entonces, en la búsqueda del equilibrio.




















